sábado, 7 de mayo de 2011

Tercer día en La Habana, entre la esperanza de la Revolución y la gerontocracia del Régimen

La Habana, 20 de abril de 2011
Cada vez tengo más claro que ha sido todo un acierto decidir alojarnos en casa de una familia cubana y no en un hotel. Una de las razones es la ubicación, del resto hablaré más adelante. 
Estamos en Centro Habana, cerca del Malecón pero fuera de la zona más turística. Lo que nos rodea es la Cuba real, la del día a día, y no el parque temático en que se ha convertido la hermosa Habana Vieja. Vivimos en La Habana de la poca iluminación para el ahorro energético, en la que compra en peso cubano, aquella cuyas fachadas de elegantes casas decimonónicas están agrietadas y sin pintar; en aquella en la que no hay servicio público de limpieza, o si lo hay no lo parece, en la que hay alguien reparando un coche en cada esquina y en la que nadie busca engatusar al turista para sacar algún beneficio.
De Fotos de ocho días callejeando por Cuba
Aquí hay niños jugando en la calle y señoras que hacen largas colas para comprar el pan o una tarjeta telefónica que a precio de oro les sirve para llamar a los familiares que viven fuera del país. En lugar de boutiques internacionales -en Habana Vieja hay hasta una tienda de Benetton- y confiterías delicatessen hay paladares, restaurantes populares del Estado, y tiendas que no se molestan en quitar productos polvorientos de los escaparates. También sorprende un China Town sin chinos, pues la mayoría huyeron antes de vivir una segunda revolución. Ésta es la Cuba que queríamos ver. La Habana Vieja es realmente bonita pero apenas nada la distingue del casco antiguo de Cartagena de Indias, otra muñeca maquillada y sin alma, donde hay que hacer cola para entrar en los locales en los que Hemingway era un cliente habitual y el turista no es otra cosa que una bolsa de billetes marcada por un símbolo de dólar, o de euro porque el dólar está gravado con más impuestos...
La primera impresión me golpeó, me saltaban a la vista por encima de cualquier cosa una aparente miseria y una más que rutinaria censura directa e indirecta del Estado. No puede considerarse ni mínimamente libre una sociedad en la que solo hay tres periódicos manejados por el partido único de menos de diez páginas cada uno y en los que las noticias internacionales apenas ocupan media. Tampoco una en la que en pleno siglo XXI es casi imposible llamar al exterior porque el minuto cuesta unos cuatro dólares y en la que Internet es casi inexistente porque los precios son abusivos y la velocidad es la de hace quince años en cualquier otro lugar. La pobreza no es la excusa, Senegal está repleto de cibercafés. Por no hablar de la dura política migratoria.
De Fotos de ocho días callejeando por Cuba
Es decir, el Estado pretende, porque a duras penas lo consigue, dirigir el pensamiento como si unos pocos elegidos pudieran estar por encima de las opiniones del resto de los ciudadanos. Y sin embargo, y a pesar de cierto hartazgo que parece detectarse en las conversaciones en tiendas, esquinas y bares y en el propio estado de las calles que parecen hablar por sí mismas... a pesar de 50 años de "Revolución permanente" que más bien parecen mostrar inmovilismo perpetuo, a pesar de todo, ¿por qué comparando la situación de La Habana con la de otras ciudades de la región me parece que la primera no está en mal lugar? En Cuba el alto nivel cultural de todos los estratos de la población es más que evidente, como lo es el acceso a las artes. Frente a la miseria real de la Colombia de la calle y sus sangrantes diferencias sociales, por citar el país en el que vivo, no se puede negar que, de una forma de otra, aquí se cubren las necesidades básicas de la gente. Frente a la frivolidad de la vida en el centro comercial y el cuerpo de la mujer como objeto vendido a la cirugía estética, en esta isla abundan la  danza y la conversación.  
Que el régimen debería democratizarse me parece imprescindible, es necesaria la libertad de expresión, el libre movimiento de sus ciudadanos -aunque luego Europa se encargue de cerrarle sus puertas- y un debate real sobre la burocracia excesiva y las duras medidas, como la pena de muerte, que manchan su nombre. Pero creo que nadie puede negar que deberían mantenerse los logros. No se debería dejar que este país también sucumba a la depredación de las grandes multinacionales y los organismos económicos internacionales que llenan los escaparates pero acaban con la soberanía de los estados. Aquí la sanidad llega a toda la población, también la educación en todos sus niveles y el 90% de los cubanos son dueños de sus viviendas. Se trata de algo poco frecuente en la mayor parte del mundo, de algo a defender con uñas y dientes.
Además hay otro asunto de calado importante, si según WWF este es el único país ambientalmente sostenible algo habrá que aprender desde fuera. Por ejemplo de los organopónicos, huertos urbanos ecológicos que abundan por todas partes. La desaparición de la Unión Soviética y los productos que enviaba hizo que hubiera que investigar alternativas a la industrialización. El coche no es un derecho humano básico, tampoco cambiar de ropa cada temporada. Y sin embargo la falta de libertad de expresión asfixia...
Es tarde y mañana vamos a viajar a Trinidad así que voy a descansar. Allí seguiré escribiendo sobre este país que tantas contradicciones me genera. Todavía me falta hablar sobre su más que evidente huella española, sobre sus playas de todos los azules y sobre unas calles agradables y seguras para pasear... y cuánto echaba de menos pasear... y cuánto de más la violencia en cada esquina, el caminar precavido...

5 comentarios:

Julieta dijo...

Enhorabuena por la crónica. Estuve en Cuba haciendo un curso de Agroecología hace dos años y coincido plenamente con tus observaciones.

Un abrazo!

Carlos Egio dijo...

Gracias, me alegro de compartir esa visión de la isla. Yo fui por la Universidad de La Habana a preguntar por algún curso. La verdad es que tiene que ser una buena experiencia pasar un tiempo allí como estudiante.
Un abrazo!

María Espinosa dijo...

Hola, me han encantado todas las entradas de cuba, y las fotos tambien!! es muy emotivo... y bueno, si tienes mucho problema para decidirte donde vivir no te preocupes, te vas a viahar por el mundo y a escribir ;)
Un abrazo

Carlos Egio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carlos Egio dijo...

Gracias Maru... me lo pensaré! creo que podría soportar dedicarme a viajar y escribir durante un tiempo : )