Una carretera serpenteante, y muchas veces cerrada por desprendimientos debido a las fuertes lluvias, supera en menos de una hora los mil metros de altitud que separan el corregimiento de Santa Elena de Medellín. Allí "arriba" hemos encontrado un pequeño refugio para huir del ajetreo y el bullicio del que hablaba en la entrada anterior.
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